Reencuentro casual .
>> miércoles 26 de mayo de 2010
Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: la luz del día;
Mía: rosas, llamas.
¡Qué aromas derramas
en el alma mía
si sé que me amas,
oh Mía!, ¡oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo, triste; tú triste...
¿No has de ser, entonces,
Mía hasta la muerte?
Rubén Darío
¿Qué más armonía?
Mía: la luz del día;
Mía: rosas, llamas.
¡Qué aromas derramas
en el alma mía
si sé que me amas,
oh Mía!, ¡oh Mía!
Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.
Yo, triste; tú triste...
¿No has de ser, entonces,
Mía hasta la muerte?
Rubén Darío

Fue por casualidad, el caso es que llegue a ese lugar, entre tantos.
Recorría la ciudad buscando un lugar tranquilo, en donde poder disfrutar de buena música, beber algo, estar sola, despejar la cabeza, relajarme.
Advertí un nuevo bar, entre en el, me pareció el lugar apropiado, el ambiente era de mi gusto, no había mucha gente. Me fui a la barra, estaba vacía, pedí una copa, comenzaba a disfrutar como el licor entraba en mi cuerpo, y me distrajo la música, sonaba un piano -me encanta el piano-, me volteé para mirar quién era el que deslizando sus dedos creaba esas notas tan armónicas, me costo descubrir ese rostro, cuando lo hice quise salir corriendo, me apuré en beber ese trago, hasta que mi copa estaba vacía, eras tú, no podía creerlo.

Me disponía a salir del lugar cuando, escuché tu voz, llenando todo el lugar, diciendo:
Recorría la ciudad buscando un lugar tranquilo, en donde poder disfrutar de buena música, beber algo, estar sola, despejar la cabeza, relajarme.
Advertí un nuevo bar, entre en el, me pareció el lugar apropiado, el ambiente era de mi gusto, no había mucha gente. Me fui a la barra, estaba vacía, pedí una copa, comenzaba a disfrutar como el licor entraba en mi cuerpo, y me distrajo la música, sonaba un piano -me encanta el piano-, me volteé para mirar quién era el que deslizando sus dedos creaba esas notas tan armónicas, me costo descubrir ese rostro, cuando lo hice quise salir corriendo, me apuré en beber ese trago, hasta que mi copa estaba vacía, eras tú, no podía creerlo.

Me disponía a salir del lugar cuando, escuché tu voz, llenando todo el lugar, diciendo:
- la próxima canción es para una mujer especial, la conocí hace muchos años, era una niña entonces, yo su maestro, no te vayas de nuevo, escuchame .
La gente que estaba en el lugar se volteó a mirar, a mirarme, mientras mi respiración permanecía cortada.

Te odié en ese momento.
En fin, ya me habías descubierto, regresé a la barra, me senté nuevamente, pedí otro amaretto , y te escuché.
¿Por qué tenías que estar en ese lugar? . ¿Por qué tenía que entrar yo en ese preciso bar?.
La curiosidad me mataba, ¿ Qué hacías ahí?
Terminó la canción, obviamente te acercaste a mi. Yo temblaba, hacía mucho tiempo que no te veía, si te había recordado un par de veces. Ya ahora estabas ahí, frente a mí. Me besaste en la mejilla, yo solo atiné a preguntar.

- ¿Por qué nunca más me llamaste? , ¿Que haces aquí?, ¿Por qué apareces ahora?
Me miraste y sonreíste, eran demasiadas preguntas de una vez, pero las respondiste todas en perfecto orden.
- Pensé que no era prudente, estabas casada, llevabas una vida feliz, y no quise estropear tu tranquilidad con mis locuras, por eso me fui y no volví a llamarte.
- ¿Que por que estoy aquí? Es fácil, este lugar es mío, por cierto, regresa cuando gustes.
- ¿Por qué aparezco ahora?, muy sencillo: porqué tenía la intuición de que tú también aparecerías.
Quería golpearte, ahí, frente a todos, quería besarte, quería tenerte, sentía mil cosas, todas revueltas, como siempre me pasa contigo.
Te levantaste. Caminaste al piano nuevamente, mientras yo pedía algo un poco mas fuerte para beber, estaba muy nerviosa, que hacia aun ahí, pensaba. Comenzaste a tocar, una de esas composiciones tuyas, que según advertía en la letra de esa canción era para mi. No quería
moverme de ese lugar, y no lo hice, te escuché hasta que regresaste a mi lado de nuevo.
Esa noche fue larga, hablamos mucho, bebimos, reímos, la gente nos miraba, o eso creímos percibir, poco importaba, ya había perdido los nervios.
Reímos mucho, hablamos más aún. Te conté muchas cosas, y tú a mí.
Nuestras vidas nuevamente habían cambiado.
Cuando nos dimos cuenta, la noche ya estaba acabando, la gente se había marchado, estábamos solos, o casi, nos acompañaba una pareja de novios, que se encargaban de la limpieza.Les permitiste irse a casa mas temprano, queríamos estar a solas,.Ellos sonriendo, se marcharon abrazados y besándose.
Otra vez te fuiste a ese piano, conmigo, tomaste una silla, para tenerme cerca, me sentaste y comenzaste a guiar mis manos por aquellas teclas, mientras yo iba sintiendo tu respiración caliente sobre mi cabeza, en mi nuca, en mi cuello. Suavemente guíe tu manos a uno de
mis pechos, tú la dejaste quieta mientas la otra seguía recorriendo el piano.
Comenzaste a moverla, la pasaste por debajo de la tela que me cubría, y acariciaste muy suavemente mi pezón, mi respiración se escuchaba en el lugar, lo invadía, como música, mezclada con esas notas.
Te levantaste. Caminaste al piano nuevamente, mientras yo pedía algo un poco mas fuerte para beber, estaba muy nerviosa, que hacia aun ahí, pensaba. Comenzaste a tocar, una de esas composiciones tuyas, que según advertía en la letra de esa canción era para mi. No quería
moverme de ese lugar, y no lo hice, te escuché hasta que regresaste a mi lado de nuevo.
Esa noche fue larga, hablamos mucho, bebimos, reímos, la gente nos miraba, o eso creímos percibir, poco importaba, ya había perdido los nervios.
Reímos mucho, hablamos más aún. Te conté muchas cosas, y tú a mí.
Nuestras vidas nuevamente habían cambiado.
Cuando nos dimos cuenta, la noche ya estaba acabando, la gente se había marchado, estábamos solos, o casi, nos acompañaba una pareja de novios, que se encargaban de la limpieza.Les permitiste irse a casa mas temprano, queríamos estar a solas,.Ellos sonriendo, se marcharon abrazados y besándose.
Otra vez te fuiste a ese piano, conmigo, tomaste una silla, para tenerme cerca, me sentaste y comenzaste a guiar mis manos por aquellas teclas, mientras yo iba sintiendo tu respiración caliente sobre mi cabeza, en mi nuca, en mi cuello. Suavemente guíe tu manos a uno de
mis pechos, tú la dejaste quieta mientas la otra seguía recorriendo el piano.
Comenzaste a moverla, la pasaste por debajo de la tela que me cubría, y acariciaste muy suavemente mi pezón, mi respiración se escuchaba en el lugar, lo invadía, como música, mezclada con esas notas.
















































12 SUSURROS:
Amor errático, reencuentro erótico. Digo yo que no se quedó en ese bar por simple compromiso.
Y el pianista...Carai con el pianista, qué manos tan alegres y que dedos tan ágiles...!
shhhhhh! me seducen muchos los pianos
Besos en RE sostenido
Y yo sin saber musica...
;)
Dicen que los primeros amores no se olvidan, yo también lo pienso asi.
Muy romantico el reencuentro.
¡Un abrazo enorme!
Selva.
Querida amiga gracias por tus palabras en mi blog...Te deseo lo mismo que seas una mujer feliz, plena...Maravillosa ya lo eres...Y cuando la vida nos separe siempre estaras en mi corazón....
Ese rencuentro se me antoga con mi Hermoso...Es musico...Espero algun día girar y encontrarme con sus ojos negros....Y con ese hombre tan guapo de la foto... mmmmmm....
Me invita a pecar.
Besos con cariño
El relato tiene el sabor de un sueño erótico; de esos que nos hacen despertar inquietos y excitados. El reencuentro de dos amantes es un buen marco para dar tensión al ambiente con una sensualidad que termina por estallar. No son necesarios muchos preámbulos para entregarse, solo el nexo que nos devuelve a ese tiempo en que todo fue perfecto. Los dedos en las teclas del piano…los dedos en el pezón…me encanta esa imagen, esa dualidad que dibuja de forma tan perfecta el hecho de que tocar un cuerpo también es un arte.
Besos mil.
Que bonita historia a pesar de lo duro del principio es decir lo racia que era a dejarse llevar..pero la envolvio nuevamente...un abrazo mi querida niña...
Quien tuvo retuvo. Amores pasados que en un reencuentro renancen de las cenizas. Pienso que ese amor que nacio entre los dos nunca les abandonó.
En tu relato narras los motivos que desembocaron una decisión, quiero pensar, que dolorosa para el protagonista.
No tengo ni idea si lo vas a continuar; me gustaría saber que pasó esa noche de reencuentro.
Un cálido beso.
A veces la vida nos brida el placer de un reencuentro casual,
que tan gratificante nos resulta,
muy bello amiga Capri.
que disfrutes el fin de semana.
un beso.
" Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, no las podemos encender solos, necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender una de las cerillas. Por un momento, nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. "
Laura Esquivel; Como agua para chocolate
En tu relato ella es la cerilla y el la vela.
Se necesitan, se complementan; no importa si solamenten es en ese encuentro casual.
Un besazo.
(Te enviaré un detallito por tu cumpeaños.)
nostalgica historia de amor o eso quiero pensar.
las malas lenguas dicen que los pianistas tienen los dedos muy largos jijiji
Un besin.
me enganchas con tus relatos, el ritmo siempre el apropiado, lento exasperante y siempre sorprendente para no abandonar la lectura, eres de lo mejor.
Un beso te sigo
Gracias a todos, por vuestras palabras
Un placer contar con ellas
Feliz finde!
María
Publicar un comentario en la entrada