Camino 54 Ruta 3; III
>> viernes, 26 de marzo de 2010
"Cuando debemos hacer una elección y no la haces, esto ya es una elección."
Williams James
Williams James

No quería pensar en nada, ni que haría para salir, o a donde iría, no quería imaginar o si quiera recordar si pudo ver algo de lo que se encontraba en el lago, o aquel lugar. Solo estaba a salvo
por el momento.
Ahora sabía que no estaba ciego, sin embargo, también supo que no estaba soñando.
Coloco la pequeña y amarillenta vela en la mesa, que iluminaba con una luz tenue la vieja caseta. Sus ojos estaban cansados, pero no quería dormir. Duro un par de horas más, seguramente el amanecer no estaría lejos. Sus ojos se cerraron lentamente a pesar del arduo intento de mantenerse despierto.
Podía ver el techo de su habitación, y sentir las suaves sábanas blancas en sus piernas.
Se giro a un lado, abrió los ojos.
Podía ver una luz blanca en el exterior, detrás de una espesa cortina de lluvia. La radio emitía un molesto ruido al no poder sintonizar ninguna señal.
Ephram miro sobresaltado a un hombre que recién se quito la capucha de una túnica negra y mojada.
Era joven, llevaba unas gafas viejas y un tanto apretadas.
Se levanto. El cuello la espalda le estaba matando, un agudo dolor asesto en su cabeza, pero se esforzó para no hacer ningún gesto.
El padre abrió la puerta y se interno en la espesa lluvia, que no había cesado en intensidad ni un poco. Le siguió el paso, estaba algo mareado.
Aun con luz era complicado ver mucho mas allá sin embargo, después de cierta distancia pudo distinguir una oscura construcción que se alzaba entre la nada. Se encontraban frente a una gran iglesia. Caminaron hasta encontrarse con un edificio alterno. El padre abrió la puerta y entro. Ephram hizo lo mismo sin pensarlo dos veces.
El padre se dirigió a una habitación que se encontraba atravesando el comedor. El lugar era acogedor, aunque muy oscuro. Apenas se podía ver con la luz que se filtraba por los ventanales

Ephram subió las escaleras, y avanzo por un pasillo aun más oscuro hasta encontrarse con dos puertas. Este estaba mucho más iluminado, por una ventanilla justo en la ducha. El agua cálida reconforto bastante su helado cuerpo. Los huesos de sus piernas dejaron de doler un poco
al recibir el calor.
No podía recordar a ciencia cierta lo que había sucedido el día anterior. Algunas imágenes nada mas, recordaba el auto, después todo estaba oscuro, algunos sonidos, música, algo húmedo y frío todo su cuerpo, pero nada. Su cabeza le dolía.
El agua se veía de un color extraño y opaco en el suelo, pero no podía distinguir bien el color puesto que a esa altura la luz era escasa. Podía ver la silueta de algunos edificios dibujados muy tenuemente. La habitación estaba mucho más iluminada que el baño tras atar las gruesas y polvorientas cortinas. La ropa que llevaba puesta era una especie de sotana que colgaba hasta sus pies. No se sentía para nada cómodo con eso, pero sin duda era mejor que llevar sus mojadas ropas. Observaba por las ventanas sin poder ver demasiado. Pero algo llamo su atención.
Podía ver a una luz roja tintinear entre la lluvia.
No había mucho que pudiese comer. Había un poco de pan sobre una tablilla y un depósito de agua. Había algo de carne cruda. Pero considero que no sería de muy buen gusto que cocinara así como así la comida del Padre.
Decidió comer ahí mismo en la cocina para no ensuciar demasiado. Su estomago le dolía, sentía el ácido arder en su estomago y lastimarlo como si fuesen navajas raspando su interior. El pan provoco de inmediato una reacción dentro de él, algo de dolor al principio pero el movimiento se calmo poco a poco.

Se dirigió hasta la habitación que le habían dado, después de haber bebido dos vasos de agua. Su reloj indicaba las 2:50. Algo tarde para descansar, pero aun así, debía esperar que la lluvia parara un poco. Se recostó. Y de inmediato sus ojos se cerraron.
Podía sentir la cálida piel de sus piernas. Su cabello tenía ese aroma limpio, y su perfume aun se podía percibir.
Escucho una puerta abrirse. Voces en alguna parte.
por el momento.
Ahora sabía que no estaba ciego, sin embargo, también supo que no estaba soñando.
Coloco la pequeña y amarillenta vela en la mesa, que iluminaba con una luz tenue la vieja caseta. Sus ojos estaban cansados, pero no quería dormir. Duro un par de horas más, seguramente el amanecer no estaría lejos. Sus ojos se cerraron lentamente a pesar del arduo intento de mantenerse despierto.
Podía ver el techo de su habitación, y sentir las suaves sábanas blancas en sus piernas.
Se giro a un lado, abrió los ojos.
Podía ver una luz blanca en el exterior, detrás de una espesa cortina de lluvia. La radio emitía un molesto ruido al no poder sintonizar ninguna señal.
- ¿Cómo has pasado la noche?
Ephram miro sobresaltado a un hombre que recién se quito la capucha de una túnica negra y mojada.
Era joven, llevaba unas gafas viejas y un tanto apretadas.
- Imagino que no muy bien. Incluso debes estar cansado y dolorido, quizás hambriento. En el convento tengo algo de agua y comida. Puedes darte una ducha ahí si lo deseas, y tal vez dormir un poco.
- ¿Quién es usted? –Interrumpió desconcertado.
- Bruno Kesrric. Pero puedes decirme Padre Bruno si así lo prefieres. Ahora, es mejor que nos vayamos ahora, aun hay bastantes cosas por hacer.
Se levanto. El cuello la espalda le estaba matando, un agudo dolor asesto en su cabeza, pero se esforzó para no hacer ningún gesto.
El padre abrió la puerta y se interno en la espesa lluvia, que no había cesado en intensidad ni un poco. Le siguió el paso, estaba algo mareado.
Aun con luz era complicado ver mucho mas allá sin embargo, después de cierta distancia pudo distinguir una oscura construcción que se alzaba entre la nada. Se encontraban frente a una gran iglesia. Caminaron hasta encontrarse con un edificio alterno. El padre abrió la puerta y entro. Ephram hizo lo mismo sin pensarlo dos veces.
El padre se dirigió a una habitación que se encontraba atravesando el comedor. El lugar era acogedor, aunque muy oscuro. Apenas se podía ver con la luz que se filtraba por los ventanales
- El baño esta subiendo los escaleras, en el pasillo derecho. Dejare algo de ropa seca en la habitación de enfrente, así podrás usar algo mientras tu ropa se seca. Puedes bajar y prepararte algo de comer si gustas, yo saldré, tengo que atender algunos asuntos.
- Está bien padre, gracias.

Ephram subió las escaleras, y avanzo por un pasillo aun más oscuro hasta encontrarse con dos puertas. Este estaba mucho más iluminado, por una ventanilla justo en la ducha. El agua cálida reconforto bastante su helado cuerpo. Los huesos de sus piernas dejaron de doler un poco
al recibir el calor.
No podía recordar a ciencia cierta lo que había sucedido el día anterior. Algunas imágenes nada mas, recordaba el auto, después todo estaba oscuro, algunos sonidos, música, algo húmedo y frío todo su cuerpo, pero nada. Su cabeza le dolía.
El agua se veía de un color extraño y opaco en el suelo, pero no podía distinguir bien el color puesto que a esa altura la luz era escasa. Podía ver la silueta de algunos edificios dibujados muy tenuemente. La habitación estaba mucho más iluminada que el baño tras atar las gruesas y polvorientas cortinas. La ropa que llevaba puesta era una especie de sotana que colgaba hasta sus pies. No se sentía para nada cómodo con eso, pero sin duda era mejor que llevar sus mojadas ropas. Observaba por las ventanas sin poder ver demasiado. Pero algo llamo su atención.
Podía ver a una luz roja tintinear entre la lluvia.
No había mucho que pudiese comer. Había un poco de pan sobre una tablilla y un depósito de agua. Había algo de carne cruda. Pero considero que no sería de muy buen gusto que cocinara así como así la comida del Padre.
Decidió comer ahí mismo en la cocina para no ensuciar demasiado. Su estomago le dolía, sentía el ácido arder en su estomago y lastimarlo como si fuesen navajas raspando su interior. El pan provoco de inmediato una reacción dentro de él, algo de dolor al principio pero el movimiento se calmo poco a poco.

Se dirigió hasta la habitación que le habían dado, después de haber bebido dos vasos de agua. Su reloj indicaba las 2:50. Algo tarde para descansar, pero aun así, debía esperar que la lluvia parara un poco. Se recostó. Y de inmediato sus ojos se cerraron.

Podía sentir la cálida piel de sus piernas. Su cabello tenía ese aroma limpio, y su perfume aun se podía percibir.
Escucho una puerta abrirse. Voces en alguna parte.
- Lo se lo se, pero será mejor que tengamos cuidado. Vamos preparare la comida.

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.












































12 SUSURROS:
Nos vemos después de Semana Santa. Ser felices!
Genial Capri, ¡¡A cada paso me intrigas más!!
Un beso cálido
**BaBy**
Sigues manteniendo la intriga
La incorporación del Padre Kesrric a la trama, da un nuevo giro. ¿Que hacia en la casa donde estaba nuestro hambriento policía? ¿Y por que se lo lleva a la vivienda de la Iglesia?.
Me desconciertas, aunque me da la sensación de que los últimos párrafos pertenecen a otra trama
Tendré que seguir esperando al siguiente capitulo para intentar entenderlo :(
Besos Maria
Olvide desearte unas buenas vacaciones de Semana Santa
Besos
Me tenés pillado y confundido. Con estos elementos nuevos que incorporaste no sé a dónde vamos a ir a parar. Sin dudas la intriga es lo tuyo! A esperar el próximo capítulo!!!!
BUENAS VACACIONES DE SEMANA SANTA!!
BESOTES HERMOSA!!!!!!!!!!!
Me voy a Sevilla a disfrutar de la Madrugà Sevillana ...
Felìz semana Santa corazòn .
Embrujada.
Tu relato me regala multitud de matices: thriller mezclado con Fenómenos Paranormales.
La aparición del Padre Kesrric ¿tiene similitud con otro Pater: el Padre Karras ?
Me intriga Capri, espero que no tardes mucho en seguir esta mini-novela.
Un beso.
Te recomiendo para estas vacaciones un libro: Antologia del humor negro de André Breton.
Espero que te guste.
Cada entrega ha valldo la pena la espera, y ha sido bien recompensada, muy bien chica.
Disfruta tus vacaciones y esperamos tu regreso, un besote Capri!
¿Tenemos que esperar hasta después de Semana Santa???? Eso es como una penitencia!
Está bien, esperaremos (qué remedio). Además, vale la pena. Esto está muy interesante.
Disfruta de tus vacaciones.
Besitos
Belissimo e eniguimatico texto.
Passei para deixar meu abraço e desejo que tenhas um bom fim de semana.
Beijos
Preciosa...Me dejas con ganas de más.
Disfruta de las vacaciones, nos leemos a la vuelta.
Un besazo guapa.
Descasa y vuelve con fuerzas bonita.
Espero el siguiente capitulo.
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